To the Women of the United Farm Workers Movement: Expose and Uproot Violence! Draw Unity and Strength! Advance Our Movements!
The International Women's Alliance applauds the brave women who have come forward to report the abuse and assault they experienced at the hands of Cesar Chavez when they were young girls whose parents were part of the Farmworkers movement in the US.
On March 18, the New York Times reported that several survivors came forward and shared that Cesar Chavez, the labor leader of the United Farm Workers of America (UFW), had groomed and sexually assaulted them when they were children. After their stories were released, Dolores Huerta, a prominent leader of the UFW, released a statement exposing that Chavez raped her twice during the height of the farmworker strikes in California - both times leading to pregnancies which she kept a secret until recently. In her statement, Huerta, now 95 years old, stated:
"I have never identified myself as a victim, but I now understand that I am a survivor — of violence, of sexual abuse, of domineering men who saw me, and other women, as property, or things to control."
In an era of intensifying inter-imperialist conflict, where countries compete to assert economic and political dominance, this logic of power extends beyond borders and into everyday life. It shapes how individuals relate to one another, perpetuating domination and control. This often manifests as violence against women and children—in the home, in schools, and in the workplace—while countless experiences remain unspoken due to isolation, fear, and lack of support.
In the wake of the Epstein files being released, many more survivors feel emboldened to share the truth about what they have endured - and their stories expose a reality where people in power (even the most respected leaders) see women as property or something that they can control. This culture of abuse and manipulation of women and children is prominent due to the exploitation of labor and the desperation of individuals to maintain power in a system that gives them none.
Acknowledging the truth about Cesar Chavez does not erase the hard-fought victories of the United Farm Workers movement over the past half-century. Those gains were made possible by thousands of workers who organized strikes, led boycotts, and carried out sustained political struggle to win essential rights for farmworkers. The unity forged between Mexican and Filipino migrant workers in 1960s California remains a powerful example of collective strength, and one that must continue to be recognized and upheld. These victories were not the result of any one individual, but of the shared efforts of working men, women, and children who organized and fought together. While Chavez was a prominent leader, it was the collective power of the masses that made these achievements possible and carried the movement forward.
However, IWA also asserts that movements of workers, migrants, and all exploited people are incomplete if they don't include exposing and uprooting violence against women (VAW). In the same way that women's liberation cannot be won without liberating all exploited people from the grips of imperialist exploitation - movements for workers' and migrants' rights must address the particular experiences and oppressions women face in these movements. We encourage women to speak boldly in naming and confronting abuse, and to come forward without fear that doing so will discredit the movement as a whole. Speaking out does not weaken our struggles—it strengthens them. It challenges abuse, demands accountability, and makes clear that the fight for justice must include transforming how women and children are treated.
The children of UFW workers who have come forward, alongside Dolores Huerta, join the ranks of women who have boldly exposed violence and abuse across the world. Their voices echo those of the Comfort Women of World War II—many now over one hundred years old—who have spent decades demanding accountability from the Japanese government for state-sanctioned sexual slavery. They resonate with Indigenous women across North America who brought to light the violence of boarding schools, and with women throughout the Global South who continue to rise up against femicide, violence against women and children (VAWC), and transphobia in their communities.
Together, these struggles are not isolated—they are interconnected fronts in a broader fight against systems that seek to keep women powerless and in servitude. IWA salutes the bravery and relentless fight for change they all have contributed to, and we vow to carry it forward until capitalism's dying breath.
A las mujeres del Movimiento de los Campesinos Unidos: ¡Expone y extirpar la violencia! ¡Forja unidad y fuerza! ¡Avance nuestros movimientos!
La Alianza Internacional de Mujeres aplaude a las valientes mujeres que han dado un paso al frente para denunciar los abusos y agresiones que sufrieron a manos de César Chávez cuando eran niñas y sus padres formaban parte del movimiento de los campesinos unidos en Estados Unidos.
El 18 de marzo, el New York Times informó que varias sobrevivientes se manifestaron y compartieron que César Chávez, el líder sindical de United Farm Workers of America (UFW), las había acosado y agredido sexualmente cuando eran niñas. Tras la publicación de sus historias, Dolores Huerta, una destacada líder de la UFW, emitió un comunicado en el que revelaba que Chávez la violó dos veces durante el apogeo de las huelgas de los campesinos en California; en ambas ocasiones quedó embarazada, lo que mantuvo en secreto hasta hace poco. En su comunicado, Huerta, que ahora tiene 95 años, declaró:
"Nunca me he identificado como víctima, pero ahora entiendo que soy una sobreviviente: de la violencia, del abuso sexual, de hombres dominantes que me veían a mí, y a otras mujeres, como propiedad o como cosas que debían controlar".
En una época de intensificación de los conflictos interimperialistas, en la que los países compiten por imponer su dominio económico y político, esta lógica de poder traspasa las fronteras y se adentra en la vida ordinaria. Determina la forma en que las personas se relacionan entre unos a otros, perpetuando la dominación y el control. Esto suele manifestarse en forma de violencia contra las mujeres y los niños —en el hogar, en las escuelas y en el lugar de trabajo—, mientras que innumerables experiencias permanecen en silencio debido al aislamiento, el miedo y la falta de apoyo.
A raíz de la publicación de los archivos de Epstein, muchas más sobrevivientes se sienten animadas a compartir la verdad sobre lo que han sufrido, y sus historias exponen una realidad en la que las personas en el poder (incluso los líderes más respetados) ven a las mujeres como una propiedad o algo que pueden controlar. Esta cultura de abuso y manipulación de mujeres y niños es prominente debido a la explotación laboral y a la desesperación de las personas por mantener el poder en un sistema que no les otorga ninguno.
Reconocer la verdad sobre César Chávez no borra las victorias que el movimiento de los Campesinos Unidos (UFW) ha conseguido tras una dura lucha durante el último medio siglo. Esos logros fueron posibles gracias a miles de trabajadores que organizaron huelgas, lideraron boicots y llevaron a cabo una lucha política constante para conseguir derechos fundamentales para los campesinos. La unidad forjada entre los trabajadores migrantes mexicanos y filipinos en California de los años 60 sigue siendo un poderoso ejemplo de fuerza colectiva, y uno que debe seguir siendo reconocido y defendido. Estas victorias no fueron el resultado de un solo individuo, sino de los esfuerzos compartidos de hombres, mujeres y niños trabajadores que se organizaron y lucharon juntos. Si bien Chávez fue un líder destacado, fue el poder colectivo de las gente lo que hizo posibles estos logros e impulsó el movimiento.
Sin embargo, IWA también sostiene que los movimientos de los trabajadores, los migrantes y todas las personas explotadas están incompletos si no incluyen la denuncia y la erradicación de la violencia contra las mujeres (VCM). Del mismo modo que la liberación de las mujeres no puede lograrse sin liberar a todas las personas explotadas de las garras de la explotación imperialista, los movimientos por los derechos de los trabajadores y los migrantes deben abordar las experiencias y opresiones específicas a las que se enfrentan las mujeres en estos movimientos. Animamos a las mujeres a hablar con valentía para nombrar y enfrentar el abuso, y a dar un paso al frente sin temor a que hacerlo desacredite al movimiento en su conjunto. Alzar la voz no debilita nuestras luchas, las fortalece. Desafía el abuso, exige rendición de cuentas y deja claro que la lucha por la justicia debe incluir la transformación de cómo se trata a las mujeres y a los niños.
Los hijos e hijas de los campesinos de la UFW que han dado un paso al frente, junto a Dolores Huerta, se suman a las filas de las mujeres que han denunciado con valentía la violencia y el abuso en todo el mundo. Sus voces se hacen eco de las de las "mujeres de confort" de la Segunda Guerra Mundial —muchas de ellas ahora con más de cien años— que han pasado décadas exigiendo responsabilidades al gobierno japonés por la esclavitud sexual sancionada por el Estado. Resuenan con las mujeres indígenas de toda América del Norte que sacaron a la luz la violencia de los internados, y con las mujeres de todo el Sur Global que continúan levantándose contra el femicidio, la violencia contra las mujeres y los niños (VCMN) y la transfobia en sus comunidades.
En conjunto, estas luchas no son aisladas, sino frentes interconectados en una batalla más amplia contra los sistemas que pretenden mantener a las mujeres sin poder y en condiciones de servidumbre. IWA rinde homenaje a la valentía y a la lucha incansable por el cambio a la que todas han contribuido, y nos comprometemos a llevarla adelante hasta el último aliento del capitalismo.

